Portada "38 estrellas" de Josefina Licitra donde aparecen Lucía y María Topolansky de regreso a la cárcel.

“38 estrellas”, la fuga de presas más grande de la historia

Sara Fernández - 26 marzo, 2020

Varias mujeres juegan a las cartas sobre una alfombra desgastada por el paso del tiempo. La postura relajada de las jugadoras junto a sus ademanes distraídos se unen al ruido doméstico para ofrecer una escena cotidiana del penal uruguayo Punta Carretas. Las presas parecen concentradas, absortas en su tirada. Solo que no lo están. Y aunque es difícil descifrar sus pensamientos, el olor de las cloacas delatará su próxima jugada.

El 30 de julio de 1971,  treinta y  ocho presas políticas se escaparon de un penal de Montevideo a través de sus cloacas protagonizando la fuga de reclusas más grande de la historia. Eran, en su mayoría, militantes de izquierda que no superaban los 25 años de edad. Un suceso que recibió el nombre de “Operación Estrella” y que la escritora Josefina Licitra, (Argentina, 1975)  nos narra en su última obra “38 estrellas“, una novela documental donde política y feminismo se entrelazan en un ácido thriller carcelario que atrapa al lector desde la primera página.

Sin datos sobre este suceso histórico

Licitra narra en su libro, publicado por Seix Barral, que la Operación Estrella sucedió en un tiempo “en el que las mujeres eran vistas, incluso en los movimientos de izquierda, con un prisma que las llevaba al redil de las ´pequeñas cosas’ ; a un lugar devaluado, inofensivo y alejado de las marcas discursivas que hoy permiten hablar de igualdad de género”.

Según pudo comprobar la autora, apenas existían datos alrededor de este gran suceso histórico. Esto impulsó a Licitra a llevar a cabo una gran labor documental para poder escribir el libro, que incluye entrevistas a gran parte de las mujeres que protagonizaron esa fuga,  un ejercicio que ella misma considera una “maniobra romántica que ayudará a construir un mito dentro de la izquierda latinoamericana”.

Los hombres pertenecientes al Movimiento de Liberación Nacional, partido político al que servían las mujeres por aquel entonces, fueron los encargados de crear un túnel subterráneo conectado a las cloacas de Montevideo. La obra de 1,20 metros de alto por 80 centímetros de ancho, conectaban un cuarto de prisión con una casa de alquiler a veinte calles del penal. Dejando tras de sí un rastro de pistas falsas para despistar a la policía, las mujeres consiguieron llegar al departamento donde las esperarían distintos coches con documentación falsa que las trasladarían a diferentes lugares.

Una fuga marcada por la sororidad

Graciela, América, Lucía Topolansky, compañera de Pepe Mujica, y su hermana”La Parda” fueron algunas de los nombres más sonados dentro de la “Operación Estrella” . El carácter combativo y la fuerza inherente de sus protagonistas ofrecen un amplio espectro de la izquierda uruguaya de los años setenta, momento en el que todavía no existía el concepto de feminismo,  pero sí había ya lo que hoy se conoce con el término sororidad, pieza clave para poder abandonar la prisión.

Tras la fuga, la mayoría de “estrellas” cayeron de nuevo en centros de reclusión donde estarían varios años, bajo unas condiciones mucho más duras. El final de estas mujeres tras la prisión fue diverso y, en ocasiones, espectacular; como ellas.

En relación a la política, Lucía Topolansky fue senadora y Primera Dama de Uruguay durante la presidencia de Pepe Mujica. Gracia Jorge siguió un camino parecido como coordinadora ejecutiva de la Secretaría de Derechos Humanos, también durante la política del Frente Amplio. Algunas, como Alicia Rey, fueron imposibles de localizar y laParda“, por el contrario, lleva una vida tranquila con su compañero Germán González en la primera base del MNL en la ciudad uruguaya de Paysandú.

A pesar de ser una fuga de características  llamativas, las mujeres desaparecieron dentro del relato público, según Licitra, relegadas a un rol secundario dentro del partido para el que operaban por aquel entonces: el Movimiento Nacional de Liberación Tupamaros (MNL). El libro añade que las protagonistas nunca se sintieron representadas por sus camaradas durante sus años de militancia, olvidadas también durante la primera conferencia de prensa que se dio tras la fuga y en la que solo hablaron los hombres.

En deuda con la historia uruguaya

Una fuga que para Licitra, también autora de “El agua mala”, evidencia el fruto cultural de una época que usaba distintas varas para construir su memoria”. Con ayuda de hilos y metros de costura -único pasatiempo que podían tener las presas- estas mujeres protagonizaron lo que fue un suceso único en su especie dentro de la historia uruguaya.

Aunque los tiempos han cambiado, la situación de las presas sigue siendo un tema delicado en todos los países, como en España. Según el último informe sobre la situación de las mujeres presas, publicado en 2020 por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) éstas han sido olvidadas por el sistema penitenciario español, a pesar de ser uno de los países con mayor tasa de encarcelamiento femenino de Europa occidental.

Un sistema penitenciario diseñado para los hombres

Según este mismo informe, En España, las mujeres presas enfrentan una situación de desigualdad respecto a los hombres. A pesar de que las presas representan el 7,5% del total de reclusos dentro del país, obtienen penas más duras por parte del Código Penal y no reciben atención médica especializada como la ginecología.

Según fuentes de instituciones penitenciarias, la población reclusa femenina difiere mucho de la masculina: son menos agresivas y violentas y los delitos por los que cumplen condena son, por regla general, de mucha menos agresividad. El informe señala que actualmente el 70% de los casos de mujeres están ligados a delitos leves en un intento por conseguir dinero en situación de extrema necesidad.

Falta de ayudas y alternativas

Los porcentajes que incluye el informe son cuanto menos alarmantes. Un 80% del total de reclusas son madres y la mayoría de ellas denuncia la falta de ayudas y alternativas por parte del sistema penitenciario. El mismo porcentaje de mujeres asegura haber sufrido algún tipo de violencia machista y muchas de ellas tienen maridos en prisión o a punto de entrar. Además, una de cada tres mujeres en la cárcel es extranjera, detenciones motivadas por la “Ley de Extranjería” ante migrantes en situación administrativa irregular.

Ante esta situación, las mujeres denuncian su estado y exigen mejoras dentro de las cárceles españolas. Piden alternativas antes de entrar en prisión para las madres, un tratamiento igualitario en las actividades y formaciones así como más plazas en las distintas provincias frente a las tres únicas cárceles femeninas que existen en España.