• Pieza de la exposición "De entre las muertas", de Diana Larrea, cedidas a EFE por la autora.

  • Pieza de la exposición "De entre las muertas", de Diana Larrea, cedidas a EFE por la autora.

  • Pieza de la exposición "De entre las muertas", de Diana Larrea, cedidas a EFE por la autora.

Diana Larrea: Los museos necesitan un área de Igualdad

Carmen Sigüenza - 16 julio, 2020

Diana Larrea (Madrid, 1972) es una reconocida artista visual española, comprometida y con perspectiva de género, que trabaja con distintos lenguajes plásticos y disciplinas como la instalación, el vídeo, la fotografía o el dibujo. En septiembre inaugurará en Madrid, en la Galería “Espacio Mínimo”, su obra “De entre las muertas” de la que ya se vio un avance en ARCO y en la que recupera a las mujeres artistas del pasado, marginadas y orilladas por la historia. Un trabajo que comenzó hace años en Internet.

P.- Expone dentro de poco en la galería Espacio Mínimo su último proyecto “De entre las muertas”, del que se vio un avance en Arco. ¿En qué consiste?

R.- Se trata de un proyecto post-fotográfico que está planteado como un homenaje a las mujeres artistas históricas del pasado. El proyecto se compone de una serie de 100 fotografías en las que he trabajado con los archivos digitales de 100 autorretratos de grandes pintoras de la historia del arte, desde el Renacimiento hasta las vanguardias.

El proceso de trabajo consistió en modificar estos archivos para presentarlos ante el espectador como si fueran registros de una fantasmagoría. A modo de falsas cianotipias decidí reproducir los autorretratos de estas pintoras en forma de negativo y en copias azuladas.

El resultado muestra un archivo de imágenes descontextualizadas históricamente y reconfiguradas en una nueva estética para traerlas al presente. La mención al antiguo procedimiento del cianotipo alude a los orígenes mágicos de la fotografía y es una referencia a Anna Atkins (1799-1871), la botánica británica considerada la primera fotógrafa de la historia. Ella está reconocida como la responsable de experimentar por primera vez con el método del cianotipo y de publicar el primer libro ilustrado con imágenes fotográficas. Las cianotipias plasmadas por Anna Atkins han sido para mí una inspiración directa a la hora de concebir este proyecto, en el que quiero lograr un efecto de radiografías impresas. Los rostros de las 100 pintoras históricas que he seleccionado aparecen en mi propuesta revelados en siluetas oscuras, expuestas sobre el papel como si fueran visiones de una aparición.

Internet, activismo feminista e investigación

P.- Este proyecto surge de su primera propuesta que nació en Internet, “Tal día como hoy”, no es así?

R.- Efectivamente, el proyecto nació a partir de mi acción artística online “Tal día como hoy”, una propuesta híbrida de activismo feminista e investigación histórica que consiste en publicar en las redes sociales las biografías y obras de mujeres artistas del pasado olvidadas o desconocidas. Llevo dedicada a este intenso proceso de estudio y divulgación desde 2017, lo que me ha permitido dar a conocer el trabajo de casi 500 creadoras plásticas de distintas disciplinas procedentes de diversas culturas, desde la Edad Media hasta el siglo XX.
Gracias a esta revisión histórica enfocada en la revalorización de la labor artística de las mujeres, he encontrado nuevos referentes artísticos femeninos a los que me siento vinculada de un modo extraño y permanente. En este proceso he podido comprobar cómo mi necesidad personal por conocer el trabajo de estas mujeres coincide con una necesidad colectiva compartida por un público bastante amplio, compuesto por artistas y docentes principalmente.

Los datos de la discriminación

P.- ¿Cree que el mundo del arte es machista, en general, digo en galerías, ferias, museos, críticos…?

R.- No hace falta más que recurrir a los datos de participación en ferias, en galerías, en exposiciones oficiales, así como la presencia en colecciones de museos; para corroborar que el trabajo de las mujeres artistas es discriminado por sistema, como en muchos otros ámbitos. Los datos son elocuentes por sí solos, poco más se puede añadir.

“Esto es algo doloroso de aceptar que responde al sistema social patriarcal en el que llevamos viviendo desde el Neolítico”

P.- Todavía las compras de obras de arte de mujeres artistas son muchos menores que las de los hombres ¿qué opinión le merece?.

R.- Bueno, pienso que el trabajo de las mujeres artistas nunca es valorado con imparcialidad, sino bajo una percepción masculina impuesta que subestima una obra de arte en el momento en que en la cartela hay escrito un nombre femenino. Esto es algo doloroso de aceptar que responde al sistema social patriarcal en el que llevamos viviendo desde el Neolítico.

Los museos necesitan un área de Igualdad

P.- Las mujeres  han sido borradas de la historia del arte, hay más mujeres dentro de los museos,  como musas e inspiradoras que como artistas. ¿Qué le parece algunas iniciativas que están realizando museos de todo el mundo por recuperar una perspectiva de género?  ¿son pocas ? ¿qué hace falta?

R- Todas las iniciativas que llevan desarrollándose durante los últimos años en los museos internacionales me parecen positivas, sobre todo porque están apoyadas por la crítica especializada. Mi opinión al respecto es que los museos de nuestro país necesitarían un área de igualdad, del mismo modo que disponen las diputaciones o los ayuntamientos, para revisar toda acción museística y evitar así excluir de sus planes a las mujeres.

P.- ¿Y en España, qué le parece lo que están haciendo algunos museos? ¿Qué opina del Prado el Thyssen o el Reina Sofía?

R.- Pienso que en los últimos tres años se ha avanzado muchísimo y parece que hay un interés por dar visibilidad a los trabajos de las mujeres artistas, aunque sólo sea por dar respuesta a la demanda del público, que está muy interesado en el tema. El gran éxito de visitas en exposiciones como la de Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana en el Museo del Prado, contribuyen a que el aparato museístico se lo tome en serio y adquiera un compromiso concreto que esperamos sea a largo plazo.

P.- Conoce el título “Las Invisibles” , de Peio Riaño sobre el papel de la museos y donde cuestiona el canon patriarcal del museo del  Prado y revise el relato con una mirada del siglo XXI. ¿Qué le parece?

R.- Pues como ya he explicado antes, todo suma. Toda labor que ayuda a crear conciencia sobre el problema, que reivindique el valor del trabajo de las mujeres artistas a lo largo de la historia, para mí es positiva. Algunos piensan que es una moda pasajera, pero yo estoy tan convencida de que no es así que aprecio cualquier acción que apoye la recuperación de la labor artística de las mujeres.

En el XIX las escuelas no admitían  mujeres

P.-  ¿Cree que el siglo XIX en el arte fue especialmente involutivo para la mujer?

R.- El siglo XIX fue históricamente muy complejo en Europa. Yo no soy experta en esta materia, pero en España en concreto, la pintura del siglo XIX ha sido poco conocida e investigada por el poco interés que despierta. Sabemos que la educación artística, por ejemplo, era discriminatoria porque la mayoría de las escuelas entonces no admitían mujeres. Dedicarse profesionalmente a ello también suponía casi siempre una batalla familiar, porque lo que se esperaba de una mujer era que mantuviera su rol de madre entregada y esposa discreta. Aún así, hubo mujeres valientes que se enfrentaron a las convenciones sociales para defender sus derechos y poder desarrollar su vocación artística.

P.- Las redes han cambiado el mundo del arte también. Se visitan museos, Instagram hace posible el contacto y el conocimiento de los trabajos de artistas, ¿qué opinión le merece?

R.- Me interesa mucho todo lo que publican en redes los museos internacionales porque gracias a ello he podido descubrir las obras de muchísimas artistas actuales y del pasado que no conocía. Es una puerta abierta a la divulgación y opino que no tiene marcha atrás.

P.- ¿Cree que la crisis generada por la pandemia del coronavirus afectará a los derechos logrados por la mujer?

R.- Si hacemos un repaso histórico general podemos comprobar cómo siempre en los momentos de grandes crisis sociales el trabajo no remunerado de las mujeres en los hogares se intensifica y el remunerado se precariza. También comprobamos que los derechos conseguidos gracias a las políticas de igualdad durante las épocas de bonanza económica sufren retrocesos, ya que el empleo masculino se recupera antes que el femenino.