musas e insumisas

Deplhine Seyring y Iona Wieder con una cámara en una manifestación en 1976. Foto cedida por el Museo Reina Sofía.

“Musas e insumisas”, el feminismo en vídeo en la Francia de los 70 y 80

Carmen Sigüenza - 3 septiembre, 2019

Explorar  la relación entre el cine y  el vídeo y cómo estas manifestaciones fueron nuevos vehículos para dar  visibilidad a las reivindicaciones del movimiento feminista en los años 70 y 80 en Francia, como pionera, es el tema de la exposición que inaugura el Museo Nacional de Arte Reina Sofía este doce de septiembre.

“Musas Insumisas. Delphine Seyrig y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80”  es el título de la muestra  que parte de la figura de la artista Delphine Seyrig (1932-1990) y su trabajo como actriz y vídeo-realizadora, junto con otras militantes feministas.

En los años 70 se cuestionó la construcción de la feminidad

En las década de los 70  se cuestionó la propia historia del arte, que se alejaba de la pintura, y  también la propia identidad femenina.  Y estos nuevos métodos y soportes tomaban el cuerpo como forma de expresión y  herramienta  de lucha. Una reivindicación que cuestionaban los roles de las mujeres como crítica en torno a la construcción de la feminidad.

La evolución que Seyrig desarrolla en su propia práctica como actriz está directamente vinculada con la intensa relación artística que traba con las directoras de los proyectos cinematográficos en los que se involucra durante los años setenta y ochenta. Directoras fundamentales en la exploración de nuevos cines como Chantal Akerman, Marguerite Duras, Agnès Varda o Ulrike Ottinger, con las que trabaja en términos de colaboración y compromiso estético común (lo que en una entrevista de 1971 describiría como “dirigirme a mí misma en función de otros”), según explica el Museo Reina Sofía.

musas e insumisas

Delphine Seyring con una cámara durante un rodaje grabado el 1 de mayo de 1976 en París. Foto cedida por el Museo Reina Sofía.

Paralelamente, Seyrig desarrolló una vertiente activista que tampoco estaba desligada de la producción audiovisual. Así, durante la década de los setenta crea el colectivo Les Insoumuses
(Las Insumisas) junto a Carole Roussopoulos, Ioana Wieder y Nadja Ringart, todas ellas interesadas en las nuevas posibilidades, tanto estéticas como políticas, que la tecnología del
vídeo ofrecía.

 El vídeo se convirtió en una herramienta emancipadora

En sus cintas, como “Sois belle et tais-toi” (Calladita estás más guapa, 1976), “SCUM Manifesto” (Manifiesto SCUM,1976) y “Maso et Miso vont en bateau” (Maso y Miso van en barco, 1976), el vídeo se convirtió en una herramienta emancipadora y un agente de activismo político. En 1982, las tres mujeres fundaron el Centre audiovisuel Simone de Beauvoir en París, donde establecieron  un archivo audiovisual sin precedentes sobre algunas de las luchas que estaban teniendo lugar en la época, tanto en Francia como en otros lugares, entre ellas, la disputa por el aborto legal; contra la tortura y la guerra de Vietnam o la implicación en el movimiento de la anti-psiquiatría.

La muestra dedica un importante capítulo a señalar las relaciones que estas mujeres mantuvieron con el movimiento feminista en un horizonte transnacional, coincidiendo
con un tiempo de revueltas  marcado por la descolonización y los movimientos anti-imperialistas, añade el Museo.