• Mujeres indias participan en el último día de la marcha de la dignidad contra la violencia sexual contra las mujeres y los niños. EFE/ Rajat Gupta

  • Mujeres indias participan en el último día de la marcha de la dignidad contra la violencia sexual contra las mujeres y los niños. EFE/ Rajat Gupta

  • Mujeres indias participan en el último día de la marcha de la dignidad contra la violencia sexual contra las mujeres y los niños. EFE/ Rajat Gupta

  • Las actrices de Bollywood, Richa Chadha (i) y Chiltrangada Singh (d), participan en el último día de la marcha de la dignidad contra la violencia sexual contra las mujeres y los niños. EFE/ Rajat Gupta

  • na mujer sostiene a su hijo mientras participa en el último día de la marcha de la dignidad contra la violencia sexual contra las mujeres y los niños. EFE/ Rajat Gupta

  • Una mujer india participa en el último día de la marcha de la dignidad contra la violencia sexual contra las mujeres y los niños. EFE/ Rajat Gupta

10.000 kilómetros y miles de relatos de violaciones para concienciar en India

Noemí Jabois | Nueva Delhi - 23 febrero, 2019

Hace año y medio, la hija adolescente de Puneeta Kumar (nombre ficticio) fue violada por un profesor en el baño de su escuela; este viernes la heroica madre llegó a Nueva Delhi tras recorrer más de 10.000 kilómetros para concienciar al país sobre esta lacra junto a otros miles de padres y víctimas de abuso sexual.

La Marcha por la dignidad partió el 20 de diciembre de Bombay (oeste) y, a ratos a pie, a ratos en vehículos, recorrió 24 estados indios para evitar que historias como la de Aishwarya (nombre también ficticio) se repitan en un país donde en 2016 se registraron 38.947 violaciones, 19.765 de ellas a menores, según datos oficiales.

La adolescente de 15 años consumió veneno tras la violación, si bien sobrevivió gracias al tratamiento médico recibido en un hospital local en el estado norteño de Uttar Pradesh.

La búsqueda de justicia

Pero el trauma no se quedaría ahí, pues cuando Puneeta trató de presentar una denuncia, no fue hasta dos días y muchas llamadas a los periódicos locales después que finalmente fue registrada, explicó a Efe esta madre tras su llegada a un descampado de Delhi, donde se congregaron los participantes como broche a la marcha.

Según su relato, el autor del abuso le ofreció a cambio de silencio un millón de rupias (unos 14.000 dólares).

“Rechazamos el millón de rupias diciendo que queríamos justicia para nuestra hija. Si cogemos el dinero, hay otras niñas que también van a la escuela y su vida será arruinada”, sentenció Puneeta, consciente de que si un profesor sale impune, esto animará a otros docentes a cometer las mismas atrocidades.

Mantiene que tras rechazar el dinero, éste acabó en manos de la Policía, que sólo comenzó la investigación pasados unos diez días, y condujo las pruebas médicas tras un mes y medio.

“Ha pasado un año y medio desde que esto pasó y todavía deambula en libertad. He estado en todas partes, he ido a Lucknow (la capital regional), pero no me han dado justicia, no se ha hecho nada y él no está en la cárcel”, denunció con los ojos llorosos.

Aishwarya no tiene ganas de vivir, no se concentra en sus estudios e insiste en que intentará suicidarse de nuevo si su violador no va a la cárcel.

Perder el miedo

Puneeta ha perdido a su familia, sus vecinos, a “todo el mundo”. “Ni siquiera me dan trabajo como mano de obra, nadie viene a nosotras ni nos habla”, lamentó.

Pero hace mucho que perdió el miedo y no dejará de elevar su voz por la causa.

Lo que le pasó a su hija no debe ocurrirle a nadie más y esa es la razón por la que durante los últimos dos meses ha compartido su vivencia en decenas colegios, donde animó a las niñas a denunciar los abusos sexuales y a sus familias a no ocultarlos por miedo al estigma.

El “error”

De ello advierte en declaraciones a Efe el coordinador del evento, Asif Sheikh, quien denuncia cómo las víctimas “no tienen apoyo de sus familias, sus comunidades y sus vecindarios”; muchas veces los parientes explican la violación a través de un “error” de la víctima y “siempre” tratan de que no cuenten su verdad.

“Queremos acabar con la vergüenza”, apuntó, mientras al fondo miles de brazos adornados con lazos rosas se levantaban en señal de apoyo a las consignas gritadas desde el escenario por varias celebridades personadas en la causa.

“Esta es una marcha histórica en la que más de 25.000 supervivientes de violación individual y violación en grupo viajan más de 10.000 kilómetros por el país. Han convencido a legisladores y la sociedad para parar la violencia sexual contra las mujeres en la India”, dijo.

Elevar la voz

Puneeta y miles más tienen claro que esta es la única forma de cambiar las cosas.

“Las mujeres y niñas deben elevar sus voces para pararlo, pasa con una niña de 5 años, de 10 años, una madre, una mujer mayor. Pasa con todo el mundo”, concluyó la mujer.