Jineth Bedoya violencia machista

La periodista Jineth Bedoya EFE/LEONARDO MUÑOZ/

Jineth Bedoya: “Los medios no están listos para informar de violencia de género”

EFE- Bogotá Ares Biescas Rué - 4 mayo, 2020

La periodista colombiana Jineth Bedoya, que acaba de recoger el Premio Mundial de Libertad de Prensa Unesco-Guillermo Cano 2020, considera que los medios de comunicación tienen una “deuda histórica con las mujeres“, a quienes han silenciado de manera “irresponsable”.

“Hemos empezado a hablar muy tarde de la violencia de género y tardamos décadas en poner en las páginas un #MeToo (yo también)”, precisa a Efe en una entrevista.

Para reparar esta deuda histórica, Bedoya cree que debe haber un compromiso con visibilizar a cada víctima de la violencia y así poder cambiar “el rostro de un crimen tan horrible como el feminicidio“. Pese a ello considera que todavía “los medios no están listos para informar sobre la violencia de género”.

Prepararse para informar de violencia de género

Así como los periodistas se preparan para cubrir el conflicto armado colombiano para saber “diferenciar un fusil de asalto de una pistola o una carabina”, ahora es necesario “entrenarse para informar de la violencia de género.

“Si no, podemos ser más nocivos que el mismo agresor”,  señala la periodista, de 46 años, que obtuvo el reconocimiento de la Unesco que rinde tributo a personas u organizaciones que contribuyen de forma destacable a la defensa o la promoción de la libertad de prensa.

Su vida dio un giro de 180 grados en el 2000 cuando fue secuestrada y violada en una prisión de Bogotá por un grupo de paramilitares mientras investigaba sobre tráfico de armas para el periódico bogotano El Espectador.

“El periodismo me salvó la vida”

Lejos de acallarla, la agresión fue un revulsivo para lanzarse a contar historias con más ímpetu: “El periodismo me salvó la vida. Fue lo único que me motivó a seguir adelante cuando mi única opción era el suicidio”.

Bedoya, que actualmente es la subeditora en el diario El Tiempo, reconoció que la tragedia la dotó de una empatía especial que le permitió “ponerse en los zapatos de las personas que tenía enfrente”.

 Primera mujer que le puso rostro a la violencia sexual

Desde que sufrió la agresión, dedicó gran parte de su labor como periodista a hablar e investigar sobre la violencia sexual en Colombia, lo que “le costó esta vida y la otra”, también por el gran impacto que tuvo en su núcleo familiar.

“Entre las cosas que te quita el secuestro, están personas a las que quieres mucho, que no logran entender las razones por las que decides quedarte y no irte al exilio, las razones por las cuales decides seguir informando sobre lo mismo”, aseveró Bedoya.

A pesar del coste personal, no se arrepintió nunca de su decisión: “Ser la primera mujer que le puso rostro a la violencia sexual y levantó la voz en Colombia abrió la posibilidad de que miles de mujeres no sintieran vergüenza de reconocerlo y de denunciarlo”.

Contó al mundo su violación

En 2009, Bedoya contó al mundo su violación e inició una campaña bajo el lema “No es hora de callar”, con la que entró en los estadios de fútbol y llegó a ser partícipe de las negociaciones de paz entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno.

Su larga carrera, reconocida por la Unesco, le ha demostrado que el “periodismo y el activismo sí son compatibles” cuando el objetivo último es “denunciar, levantar la voz, visibilizar una problemática que va a cambiar la vida de alguien”.

Su convicción de que “el periodismo no es solo contar historias sino transformar vidas” no entra en contradicción con la veracidad y la credibilidad, “pilares fundamentales” de que el periodismo debe apropiarse de nuevo.

“El reto de hoy en día es retomar la investigación, que se ha perdido mucho. A las personas que se están preparando para ser periodistas hay que decirles que tienen que retomar el periodismo investigativo“, señaló Bedoya.

Animar a los más jóvenes

Por otra parte, la periodista lamentó que la libertad de prensa en Colombia siga siendo “compleja”, sobre todo para los periodistas que trabajan alejados de las grandes ciudades y en territorios controlados por “disidencias de las FARC o bandas organizadas” del narcotráfico.

Bedoya sabe lo que supone trabajar con la amenaza constante de estos diversos actores, pues el próximo 26 de mayo cumplirá “20 años reporteando con un escolta y un grupo de seguridad”.

A pesar de que ser periodista sin plena libertad sea “difícil”, no duda en animar a los más jóvenes a “enamorarse del periodismo” para afrontar cualquier “adversidad y no decaer frente al primer tropiezo”.

Ello porque cree que, “cuando uno está enamorado del periodismo, tiene el rigor en las venas, duda de todo, y el dudar nos hace ser mejores profesionales”.