Boimorto (La Coruña), 07/09/2019.- La cantante Luz Casal durante su actuación en la segunda jornada de la octava edición del Festival de La Luz que se celebró en la localidad coruñesa de Boimorto. EFE / Eliseo Trigo.

Hola, ¿cómo estás?, soy Luz Casal

Raúl Salgado | EFE Galicia - 4 abril, 2020

Soledad, angustia, desasosiego, zozobra. Son palabras que se repiten durante este confinamiento y a las que Luz Casal, emblema de la música española, ha querido hacer frente con una original iniciativa.

Tomando el ejemplo de los programas radiofónicos que acompañan el silencio de la madrugada, la cantante de Boimorto (A Coruña) conversa con quienes por teléfono, desde sus casas, buscan a lo lejos una mano amiga.

Sin equipo ni instrumentos

La popular intérprete del desenfadado y ochentero “Rufino” o del emotivo y más reciente “Un nuevo día brillará”, quizá tan simbólico en este confinamiento desencadenado por la pandemia de coronavirus, reconoce que en las primeras horas de cuarentena le faltaban a su lado instrumentos para hacer su propio recital.

“Me estáis pidiendo que os ofrezca un pequeño concierto; no puedo complaceros“, lamentó entonces la artista. Es decir, no podía asomarse a su balcón como otros compañeros de gremio para combatir la sed de escenario.

Casal, muy activa en redes sociales cuando más falta hace el acercamiento, se mostraba “sola, sin ningún equipo ni instrumento” que acompañase su voz.

Su original solución

Quizá ya era consciente de que podía aportar algo que no fuese lo esperado. Y se destapó:

“Vamos a intentar hacer más llevadero el confinamiento de algunas personas atendiendo a las peticiones que nos estáis haciendo llegar; os llamaremos por teléfono para hablar un poquito, para compartir, para animarnos, para hacernos compañía“.

Tan lejos, tan cerca, tan sencillo. El teléfono de siempre, el que ha devuelto al imaginario colectivo las llamadas de voz que antes hacían escapar a cualquiera como símbolo de agobio.

Un modo inclusivo, dice la propia cantante, para no “dejar fuera a la gente que no tiene Internet, a nuestros mayores que igual no se manejan bien, a quien está en un hospital“. La intimidad de un tono sosegado que amanse las aguas fieras de ahí fuera, nadie puede quedarse al margen.

La que se podría definir como voz oficial del “Negra sombra” ejerce con precisión, hay un horario reservado: entre las seis y las ocho menos cinco de cada tarde, que a las 20:00 horas “tenemos una cita todos en nuestros balcones para aplaudir“, dice. Y como en aquellos consultorios de transistor,  pide que al mandar un mensaje privado por redes sociales  la gente adelante un poco su historia” para facilitar la tarea, nada fácil, de “intentar hacer felices” a todas las personas posibles.

“La gente es cojonuda”

Luz Casal resume con una palabra muy gráfica el conjunto de sensaciones que ha ido experimentando estos primeros días de interacción: “La gente es cojonuda“. Porque, más allá de alguna jornada “un poco más dura”, asegura que sus interlocutores tienen “fortaleza“. Atiende a “numerosas personas” en llamadas “muy emotivas, enternecedoras” y en las que al descolgar hay quien “no se creía que fuera yo”, añade.

“A veces intento ir rápido, pero no soy capaz de cortar; gracias por estas muestras de amor, es muy fuerte”, dice quien sigue siendo roquera.

Ayuda para quien ayuda

Al otro lado del teléfono, una enfermera con Covid-19 que espera “volver pronto para seguir ayudando porque se necesitan muchas manos” y asegura que “es más espeluznante de lo que dicen, si no te gusta es muy duro enfrentarte al dolor de la gente”.

Ella tiene su propio medicamento para la melancolía, “tu música todo el día, me hace enfrentarme a mis hijos, que están al otro lado de la puerta”, de dice a Luz Casal.

Mar es otra de esas seguidoras incondicionales de la artista española que ha querido destapar su caja de los sueños. Lo está “pasando sola” y tuvo cáncer de mama en su momento, una experiencia que conoce Casal.

La cantante coincide, “nos está tocando vivir un período difícil e inesperado, no tenemos herramientas para desenvolvernos”.

Sin embargo, su mensaje es positivo y su intención es la de consolar a quien se ve perdido y que la senda a la meta brille: “Saldremos reforzados de una u otra manera, con algunas lecciones“, zanja Luz con su luz.