Marcela Lagarde: el feminismo es colectivo, ninguna causa la ha ganado una mujer sola

Laura de Grado | Madrid - 20 marzo, 2019

Cuando habla Marcela Lagarde, se respira sororidad, humildad y lucha colectiva porque, como ella dice, “ninguna causa la ha ganado una mujer sola”.

La académica, antropóloga e investigadora mexicana es una de las máximas representantes del feminismo latinoamericano, ha dedicado toda su vida luchar por el derecho de la mujer “a una vida libre de violencia”. 

A Lagarde el feminismo le debe el término feminicidio, que acuñó ante “la tolerancia de la sociedad” a la violencia contra las mujeres. Es, además, una de las primeras que comenzó a usar sororidad en castellano.

En su visita a Madrid para recibir el Premio Mujeres Avenir a su trayectoria como mujer, la catedrática en la Universidad Nacional Autónoma de México, habla con Efe de feminismo latinoamericano.

P: Más de 30 años luchando por la causa de las mujeres, ¿cómo ha vivido la evolución del feminismo estos últimos años? ¿considera que ya hemos llegado a la igualdad?

R: No hemos llegado a la igualdad entre mujeres y hombres, todavía nos falta mucho. No se trata de tener igualdad solo en la firma de algún documento. Se trata de que la sociedad esté organizada para la igualdad entre todas las edades y todas las condiciones étnicas y de clase.

Ir caminando hacia la igualdad ha sido parte de la propuesta feminista, que ha sido muy bien recogida por algunos grupos de la sociedad. Pero ha habido otros que se han opuesto, que han resistido y que han boicoteado cualquier avance hacia la igualdad.

Tenemos que entender que caminar hacia la igualdad es magnífico, es una excelente propuesta, pero no es fácil. No porque no tengamos la fuerza, el aliento, las ganas y el trabajo para hacerlo, sino porque hay fuerzas que se oponen a esa igualdad aún en el siglo XXI.

Feminicidio, un crimen de odio contra la mujer

“La sociedad es muy tolerante a la violencia contra las mujeres o a cualquier forma de cosificación contra las mujeres”

P: Se le atribuye el término de feminicidio en castellano, ¿por qué surge este termino? 

R: Quería una categoría diferente que pudiera distinguir el homicidio del feminicidio. Es un crimen de odio, es un crimen a veces cruel, terrible, busca dañar más allá del hecho. Y desde luego, es un crimen que sucede en los países porque no han avanzado hacia la igualdad, porque hay enorme desigualdad entre mujeres y hombres y entonces se puede producir el feminicidio. O en regiones de países, ahí se cometen crímenes en fiestas de cualquier tipo o en espacio lúdicos en que la sociedad baja la guardia.

También incluyo que el Estado es muy laxo y entonces es parte del problema. Debería ser parte de la solución y no lo es.  El Estado es cómplice porque no crea las condiciones para que las mujeres vivamos con el respeto a nuestros derechos humanos. También la sociedad es muy tolerante a la violencia contra las mujeres o a cualquier forma de cosificación contra las mujeres. En países como Brasil, México, Guatemala, Estados Unidos hay una tolerancia grande a la violencia contra las mujeres y las niñas, todo eso es el feminicidio.

Avances en las leyes

P: Con su trabajo promovió el delito de feminicidio en el Código Penal Federal y de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en México, ¿de qué manera  cambió esto la situación de las mujeres?

R: Tuvimos la capacidad legislativa de llegar al poder legislativo, en mi caso, fui yo, apoyada por el movimiento feminista. Esa ley la consideramos valiosísima porque enuncia el primer derecho humano de las mujeres y las niñas, que es el derecho a una vida libre de violencia.

Hemos logrado hacer esa ley para enfrentar el feminicidio, pero todas las formas, tipos y modalidades de violencia contra las mujeres y las niñas. Eso fue hace catorce años, en estos años logramos varias cosas.

Hemos conseguido hacer las leyes locales y hemos exigido el cambio institucional. Las instituciones son muy importantes porque sino no tenemos quien aplique la ley. Hemos ido logrando que se formen funcionarios y funcionarias en la perspectiva de género. Hemos hecho un gran trabajo entre las organizaciones civiles y los congresos locales y el congreso nacional.

Amor romántico

P: Como antropóloga ha teorizado sobre la concepción del amor y el sujeto simbólico del amor, ¿cómo afecta a las mujeres el amor?

R: Nos afecta de muchas maneras. El amor para las mujeres en la fórmula occidental contemporánea está considerado como amor romántico y se caracteriza porque es imposible. Lo romántico hace imposible el hecho, a lo mejor dura un tiempo o es parcial, pero así como ha sido planteado no se puede realizar. Entonces es un amor muy frustrante para las mujeres y resulta que en muchos casos las que amamos somos las mujeres, para los hombres el enamoramiento es fugaz.

Hay un problema de frustración por parte de las mujeres, que además, no comprendemos por qué no funciona. Nos enseñan que nos equivocamos en algo, que hicimos algo mal, es un amor que se ensarta con la culpa. En las sociedades patriarcales, modernas o del siglo pasado, se considera que las mujeres somos culpables de no ser tan bonitas como se esperaba, de no ser tan bellas o de no ser tan sensuales.

El amor romántico a las mujeres nos deja débiles y los hombres se fortalecen con ese amor. En la frustración, las mujeres nos vamos debilitando y debilitadas nos ponemos en riesgo.

Estamos tratando de hacer ver que el amor romántico no nos lleva a nada porque obnubila a la mujer, a la joven, a la niña, sería muy importante que lográramos amar de otra manera, que lográramos amar sin entregarnos.

Trabajo invisible en el hogar

P: La necesidad de medidas para conciliar es algo que se está reivindicando mucho entre los movimientos feministas, para muchas mujeres la maternidad ha sido un obstáculo en su vida laboral. ¿Ha tenido a lo largo de su carrera profesional dificultades para conciliar? 

R: Sí, muchas veces. Pero desde luego cuando mi hija Valeria nació tuve otro modelo, mi mamá me ayudó y fuimos co-madres, cómplices en la maternidad hasta que mi hija pudo ingresar en la escuela infantil.

El tema es que no hay los suficientes espacios para que las criaturas puedan ir ahí, no para que las depositemos ahí y las guarden, queremos espacios de desarrollo infantil. Y además ir cambiando y que la responsabilidad no sea solo nuestra, que involucre a los hombres. No como un permiso extraordinario, sino como su responsabilidad también.

Marcela Lagarde

Marcela Lagarde, durante un momento de la entrevista con Efe. EFE/Nico Rodríguez

El 8 de marzo estamos reivindicando el derecho a esta conciliación entre el cuidado, la crianza y el trabajo. Esta es tal vez una de las demandas más importantes de los movimientos feministas de muchos tiempos, ahora se llama conciliación, antes se llamaba trabajo invisible en el hogar.

Gran beneficio sería que mujeres y hombres hiciéramos ese cuidado, porque así las mujeres no estaríamos tan cansadas.

Una causa colectiva

“Las causas feministas son colectivas y no pueden lograrse individualmente. Si una mujer cambia, cambia ella, pero si cambiamos todas, cambia el género”

P: ¿Qué significa para usted recibir el Premio Mujeres Avenir?

R: Para mi es ese reconocimiento, esa afinidad y sintonía en causas que yo he defendido y que he propiciado y que estoy ahí. Estos premios son individuales porque así lo son, pero al mismo tiempo son al movimiento feminista porque ninguna causa la ha ganado una sola. Hay el referente de alguien, pero las causas feministas son colectivas y no pueden lograrse individualmente. Si una mujer cambia, cambia ella, pero si cambiamos todas, cambia el género.

P: Hablando de referentes y en vista de la necesidad de referentes femeninos para las niñas y adolescentes, ¿qué mensaje le daría a una niña?

R: Le mandaría un mensaje de alegría porque sé, si está en mi país, que probablemente le toque estudiar, porque ya está incorporado. De alegría para que se fortalezca si tiene que enfrentar las dificultades que todavía enfrentan las niñas en mi país, si fuera una niña pobre, mucho más. Y además, trataría de auspiciar que tenga recursos para poder estudiar.

La voz del feminismo latinoamericano

Marcela Lagarde, académica, antropóloga e investigadora mexicana, es una voz inspiradora referente del feminismo latinoamericano.

A la catedrática en la Universidad Nacional Autónoma de México se le atribuye el término de feminicidio, que, confiesa, empezó a usar tras leer la antología sobre Femicide: The Politics of Woman Killing, donde Diana Russell y Jill Radford hablaban sobre este concepto en inglés.

Ha trabajado mucho el feminicidio en México, consiguiendo llevarlo a los Códigos Penales de todo el país a pesar de la oposición y promovió la creación de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencias en México.

Fue la primera en hablar de sororidad, en castellano, desde una perspectiva feminista, traducción del término inglés “sisterhood”, y la define como “una propuesta política” para que las mujeres se alíen y trabajen juntas.

A lo largo de su larga trayectoria profesional, dedicada a las mujeres, ha teorizado sobre el amor romántico, el autoestima o la autonomía de las mujeres, conceptos clave en el movimiento feminista.

Es autora de libros como Género y feminismo: desarrollo humano y democracia, Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas o Claves feministas para la autoestima de las mujeres.