Mercedes Wullich: Las mujeres deben asumir el poder que tienen sin complejos

Patricia Crespo | Madrid - 5 agosto, 2019

La periodista argentina Mercedes Wullich, creadora de la organización Las Top 100 Mujeres Líderes en España, ha estado ligada a los temas de género desde que era muy pequeña. Nacida en Buenos Aires, esta empresaria cree en la necesidad de que los logros de las mujeres sean visibilizados y que sus voces sean escuchadas como referentes en temas económicos, políticos y sociales.

Por esta razón lidera proyectos que tienen como objetivo impulsar a que las mujeres lleguen a puestos de dirección y decisión. “Cuando llegué a España no podía hacer otra cosa que no fuera seguir con esa manera de hacerlas visibles y sobre todo que se volvieran referentes”, afirma en una entrevista con Efeminista.

La también consultora apuesta por las cuotas como una herramienta que permita a las mujeres llegar a los cargos que se merecen. Además, considera que ya es momento de dejar atrás los complejos y que ellas confíen en sus capacidades y asuman el poder que tienen “con un solo objetivo que es ser feliz”.

Poner el foco en las mujeres

Pregunta: Mercedes llegó a España hace 20 años, ¿cuándo se le ocurre la idea de empezar con esos dos proyectos que han sido un poco la base de su trabajo aquí en España el ‘Mujeresycia’ y ‘Las Top 100’?

Respuesta : Mi vinculación con las mujeres es casi eterna porque a los 17 años. Yo vengo de una familia donde había mujeres con mucha fortaleza, cuando salía a la calle empecé a mirar otra realidad con lo cual puse el foco en qué era lo que pasaba con las mujeres y la primera revista de mujeres para directivas con perspectiva de género la hice en Argentina.

Cuando llegué a España, obviamente un país donde había bastante más hecho y una relación más afín con la presencia de mujeres y la representatividad y la cantidad de referentes, no podía hacer otra cosa que no fuera seguir con esa manera de hacerlas visibles y, sobre todo, que se volvieran referentes.

Visibilizar y potencializar

P: La iniciativa de Las Top 100 es algo que no existía en España, y una de las cosas que decimos mucho cuando hablamos de mujeres e igualdad es que les cuesta mucho reconocer su valor  potencial y que de repente en un ranking se las reconozca…  ¿qué ha significado para ellas ser parte de este proyecto?

R: El ranking es una idea que tenía yo hace muchos años y un día trabajando con uno de mis hijos varones me preguntó qué había pasado con la lista de mujeres que yo tenía. Le dije que tenía muy poco tiempo, que estábamos con otras cosas y que no me podía distraer.

Me empujó a ponerlo en marcha y la verdad es que en dos meses tenía montada la primera edición. 60 personas proponiendo a un montón de mujeres para tener una masa crítica importante y de ahí en adelante solo fue crecer y crecer.

¿Cuál era el foco? Justamente hacer que las mujeres sean visibles, que sean referentes de otras y que de alguna manera empiecen a abrir las puertas. Había muchísimos rankings en los que las mujeres tenían un lugar bastante pequeñito. Entonces me pareció que era iniciativa necesaria. Y las mujeres, con timidez primero, pero luego con mayor determinación han ido formando parte del ranking y lo han promocionado y difundido.

Una de las que ya había salido por primera vez top 100 tuvo la idea de que cuando salieran tres veces pasaran a ser honorarias y dieran lugar a las que venían detrás. Es muy difícil a un jurado decirle que no vote a Edurne Pasabán o a Margarita Salas y eso fue muy importante porque amplió muchísimo la base.

Muchas mujeres que sentían que no les correspondía ese lugar se dieron cuenta de que sí que era necesario y que lo que estaban haciendo, además de hacerse visibles, era hacer más ancho el camino para las que venían atrás.

P: En este ranking hay diferentes categorías, ¿tienen dificultad en alguna de ellas para encontrar mujeres referentes?

R: Quizás en la de pensadoras y expertas, creo que es la categoría más compleja porque quizás es poco concreta. O sea, es más fácil saber cuando alguien es alta directiva, académica, investigadora o trabaja en el sector social. En cambio pensadoras y expertas, por un lado impone porque es importante y por el otro lado no terminan de saber si entran en la categoría. Ahí entran las filósofas. Te diría que es la más difícil.

Una mejor sociedad para hombres y mujeres

P: Define su labor como que se dedica a indagar en temas de mujeres. ¿Cuál cree que es ahora el tema central de debate sobre mujeres en España?

R: Yo creo que a partir de #metoo y el último 8M en España el tema es el feminismo. Qué es lo que define el feminismo y por qué las mujeres deberían ser feministas y los hombres también acompañarlas o serlo, asumir esa posición.

Todavía, para mí de manera bastante increíble, se sigue poniendo al feminismo y al machismo como si fueran opuestos. Creo que hay una gran falta de cultura porque quien sabe y ha leído qué es el feminismo no debería pensarlo, pero creo que todavía hay mucho también que trabajar en ese sentido.

Y luego quizás la determinación de las mujeres, la generosidad para abrir camino, para darse la mano, y sobre todo para alcanzar, en los tiempos en los que se vive, el lugar donde uno quiere estar. Eso es para hombres y para mujeres. Yo estoy convencida de que una sociedad, una empresa, una organización mejor para las mujeres es indudablemente mejor para los hombres y creo que es hora de que lo hagamos juntos.

“Todavía hoy son los hombres los que tienen el 80 o 90% del poder de decisión en las grandes compañías”.

P: También dirige una iniciativa que se llama EngageMEN dirigida a las empresas, ¿qué hace en esta iniciativa?

R: Muchas veces me he encontrado con palabras como paciencia y naturalmente. Paciencia porque ya estamos en un lugar mucho mejor del que estábamos y entonces no deberíamos apurarnos y yo a la paciencia respondo con urgencia.

Creo que tenemos que ver los logros, y además que no es sólo por nuestra propia historia, sino por la historia de otras mujeres, de sus hijas, de sus vecinas. Y por otro lado la naturalidad, y aquí viene lo de EngageMEN.

Hay mucha gente que todavía dice, sobre todo en las compañías, que las cosas se deben dar naturalmente. Y yo creo que no, que tenemos que empujar, que impulsarlo. Todavía hoy son los hombres los que tienen el 80 o 90% del poder de decisión en las grandes compañías.

Entonces EngageMEN es una iniciativa en las que mujeres en la alta dirección, CEOs, presidentas, consejeras delegadas de las compañías o directoras generales retan, entre comillas, a sus pares a que cambien la foto de familia y para que tomen alguna medida concreta para acelerar el liderazgo de las mujeres en las compañías y volver a sus empresas más modernas, donde hombres y mujeres decidan por igual.

Mercedes Wullich, directora de Las Top 100, en una entrevista con Efeminista. Marcel Guinot/EFE

P: ¿Podría decirnos un nombre de alguno de los hombres que se han comprometido y que lo ha visto firmemente enganchado a esto?

R: Sería un poco injusta porque ya hay más de 20 hombres que han asumido esto en diferentes compañías. Creo que va cambiando y eso es muy importante. Tiene muchas veces que ver con la experiencia de sus propias hijas.

Yo celebro que haya hombres con poder de decisión que tengan hijas mujeres, porque la perspectiva que tuvieron, que aprendieron, tienen ahora que desaprenderla porque tienen nuevas instancias, nuevas experiencias, nuevos testimonios que les hacen repreguntarse todo lo que han aprendido. Yo lo celebro, pero sólo el comienzo.

“Somos mayoría en las universidades, con los mejores promedios y, sin embargo, a la hora de llegar al trabajo hay un gap que empieza a pronunciarse”.

Asumir el poder sin complejos

P: Hablando del foco en las empresas y en los directivos, yo quiero ponerlo en las mujeres, ¿qué nos hace falta a las mujeres españolas para creérnoslo y para llegar a esos puestos?

R: Es increíble que me digas creérnoslo porque es el ‘leitmotiv’ permanente de lo que sucede con las mujeres. Cuando se les pregunta a los directores y directoras de recursos humanos qué diferencia hay frente a una posición de un hombre o una mujer suelen decir que si hacen falta cuatro o cinco tips que hay que cubrir para asumir un puesto, los hombres ya están levantando la mano, pese a que les falta uno o dos. Se sienten capaces, creen que es suficiente.

Y en cambio las mujeres esperan a tener no cinco, sino seis o siete porque creen que todavía no tienen la suficiente experiencia o lo que fuera y que no pueden aspirar. Eso es determinante.

Creo que hay dos líneas de trabajo. Por un lado, todo lo que la sociedad, las empresas, las organizaciones, la política y el Gobierno tienen que hacer, y por otro lado hay un gran trabajo con las mismas mujeres.

Yo a los 45 años llegué a una especie de velocidad crucero. Es decir, sé en qué dos cosas soy una crack, de las que no sé no tengo miedo de preguntar, tengo ya una determinación. Y me siento muy bien donde estoy.

Eso me da certeza, me da poder de negociación, me abre las alas. Si yo lograra que eso sucediera con las mujeres a los 35 años, qué bien. Estar mucho antes en ese lugar de confort, de saber quién es uno, a qué puedo aspirar, de tener definido los sueños y siempre tener un plan b.

Y por otro lado identificar cuáles son las habilidades que tenemos que adquirir y yo creo que las mujeres en general estamos híper formadas. Somos mayoría en las universidades, con los mejores promedios y, sin embargo, a la hora de llegar al trabajo hay un gap que empieza a pronunciarse. Eso tiene que ver con habilidades, negociación, la conciliación, que se entienda que es de hombres y mujeres, el tener claro hacia dónde vamos, tener los objetivos, la flexibilidad para poder cambiar, el plan b para poder elegir.

En definitiva asumir el poder que se tiene sin ningún tipo de complejos, con un solo objetivo que es ser feliz.

“Los hombres también tienen una carga encima que tiene que ver con un rol establecido”.

P: Pero sin copiar los roles masculinos, ¿no?

R: No, yo creo que si nos olvidamos de los estereotipos, hombres y mujeres deberíamos tener libertad para ser como naturalmente somos. Y digo hombres y mujeres porque aquí lo habitual es pensar en modelos de mujeres masculinas porque se tienen que de alguna manera,adaptar al ámbito en el que están, que ha sido siempre muy masculino.

Los grandes gurúes dicen que la manera de gestionar de las mujeres se parece bastante más a cómo se plantea el futuro de las relaciones y de las compañías. Entonces deberíamos tener esa libertad. Pero también los hombres. Los hombres también tienen una carga encima que tiene que ver con un rol establecido.

“Yo no he visto nunca un hombre que se sienta cuota por estar enchufado o acomodado”.

La necesidad de las cuotas

P: Conoce bien el mundo empresarial, es experta en información económica. ¿Cómo ve el mecanismo para acelerar el proceso para que cada vez haya más mujeres en los consejos de administración? ¿Cree que las cuotas son en estos momentos la herramienta que tenemos más a mano?

R: Absolutamente. Suelo decir que la única cuota que se discute es la cuota de género. España está en la Unión Europea por cuota y no he visto que ningún español se haya hecho el harakiri. Y así muchísimas cosas que funcionan otra vez para acelerar los tiempos porque tenemos poca paciencia y porque necesitamos urgencia para que las nuevas generaciones no sigan hablando de esto.

Creo que esto hay que ser consciente para acelerarlo y que la cuota es una herramienta, y luego a las mujeres que dudan de las cuotas, que cada vez son menos, les digo que hay una cuota de hecho. Una cuota masculina del amiguete del colegio, del lobby, de la copa, del golf, eso funciona como cuota y no es porque sean malos es porque buscan y encuentran aquello que se les parece y que es más confortable. Hay que tener en cuenta eso. Yo no he visto nunca un hombre que se sienta cuota por estar enchufado o acomodado.

Y hay un dicho que escuché hace 30 años, que se lo atribuían a una directiva francesa, que decía que iba a creer en la igualdad entre hombres y mujeres cuando en las empresas francesas hubiera mujeres mediocres, porque hombres y mujeres había. Hombres brillantes y mediocres, pero las mujeres sólo eran brillantes y yo creo que se parte de eso.

P: ¿Qué mensaje le daría a las niñas y adolescentes?

R: Le diría algo que yo utilizo mucho para el periodismo y que es de André Bretón: que estén con los ojos en estado salvaje, dudando de todo poder. No está todo hecho. Conseguimos muchísimo, pero la experiencia nos enseña que cualquier crisis es una coartada para volver hacia atrás y creemos que estamos y que ya no va a haber retroceso y sin embargo lo hay.

Que sean generosas, que aprendan y busquen referentes, mujeres en las que mirarse. Y hombres, de esos que queremos, lo que yo llamo hombres necesarios. Y sobre todo, esto ya casi pragmático y doméstico, que elijan bien a la pareja con la que van a estar.

Proyectos futuros

P: ¿Algún proyecto en cartera? ¿Algo nuevo que tengan pensado hacer?

R: Me tienen casi prohibido poner proyectos en marcha, pero tengo dos. Uno se llama ‘speakhers’, que es un directorio de mujeres para ampliar bastante más la base que tienen las Top 100. Mujeres como expertas, portavoces, consultoras, y mujeres que puedan prepararse para que el contenido de lo que son y de lo que hacen lo puedan expresar y se conviertan en divulgadores de sí mismas. Ahí las mujeres van a hablar de sí mismas y por otro lado hombres que hablen de mujeres. O sea, estos hombres necesarios a los que queremos a nuestro lado.

Y el otro proyecto te lo cuento dentro de un mes. Yo creo que es el más disruptivo de todos los proyectos que he montado, es el que más feliz que tengo, es el más necesario y todavía hoy me pregunto cómo puede ser que a nadie se le haya ocurrido.