El Siglo de Oro en España y Holanda pintaba a las mujeres en el ámbito doméstico

Carmen Sigüenza - 28 junio, 2019

El Museo del Prado ha inaugurado una de sus grandes muestras con motivo de la celebración de su bicentenario, “Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines”, una reunión de grandes obras maestras de la escuela española y holandesa del Siglo de Oro. Y unas obras en las que se puede constatar el pobre papel que tenía la mujer a finales del siglo XVI y en el siglo XVII, como explica el comisario la muestra, Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuela del Norte del Prado.

El papel de la mujer  en la pintura del siglo de oro fue subordinaba muy claramente

El papel de la mujer en este periodo se subordinaba muy claramente y eso se ve en la exposición, donde hay menos retratos de mujeres que de hombres”, explica a Efemenista.

La mujer estaba relegada al ámbito doméstico casi siempre, según los escritos de la época, que hablan de lo que la mujer debía hacer. Lo que nos cuentan la gente que escribe de moral en la época es que es cierto que no había mujeres. Sabemos que en esa época también había pescadores y que en sus puestos de venta trabajaban sus mujeres. Pero las mujeres se ocupaban de la familia, y, sobre todo, del cuidado de la higiene del hogar”, precisa el comisario.

Según Vergara, en esta exposición, la mujer ocupa varios lugares. “Hay unos cuadros holandeses de Nicolás Maes o de Gabriël Metsu, pintores coetáneos de Vermeer, que pintan interiores domésticos. Es este tipo de pintura, que es lo que solemos identificar con Vermeer pero también lo hacían algunos otros en Holanda”.

Es la primera vez que se pinta a mujeres que no son diosas, ni personajes de la Biblia

Es la primera vez que se pinta a mujeres que no son diosas -argumenta- , ni personajes de la Biblia, ni de la historia; ni reinas. Son mujeres encargadas del hogar. Están cuidando la casa y de los niños. Se ve mucho el reparto de roles en la época, en la pintura de ese momento”.

“En esta muestra, hay unos pocos cuadros, holandeses sobre todo, en los que se observa lo qué debe hacer una mujer– continúa el comisario-; o por la contra algunos satíricos, como el de Jan Steen, ‘Cuidado con la lujuria’. Un cuadro grande, precioso y muy divertido, en lo que se ve lo que no debe hacer una mujer. Es una manera de enseñar lo que no debe ser un hogar”.

Las mujeres ocupaban el lugar izquierdo, que es el menos importante

También  destaca en esta muestra una pareja de retratos de Velázquez, uno de ellos es de una una mujer importante que cuida al hijo del rey y que en el cuadro está situada a la derecha junto a su propio hijo. “Ella ocupa un lugar especial. No sabemos por qué ocupa ese lugar derecho en este cuadro, que es más importante que el de su marido, porque las mujeres ocupaban el lugar izquierdo, que es el menos importante. Tiene que haber una razón muy concreta, porque en este lenguaje simbólico, el lugar que ocupan las personas significa una jerarquía social”.

Además  hay un cuadro de Ribera, subraya Vergara, que es una alegoría seguramente de la justicia. “Se trata de una mujer con una balanza. Pero quizás el más bonito -aunque me cuesta decirlo porque hay muchos, reconoce- , es uno de Rembrandt, el de una mujer en un arrollo sumergida hasta la mitad de las piernas en el agua y levantándose el vestido. Una escena de una intimidad bellísima, que no sabemos lo que representa.Parece una especie de ‘Susana y los viejos’, la escena bíblica, pero ahí no hay viejos y no se ven otras caras. Podría ser, pero es solo intuición”, concluye.

La exposición está compuesta por 72 obras procedentes del Prado, el Rijksmuseum y quince prestadores más como el Museo Mauritshuis, de la Haya, la National Galley, de Londres o el Metropolitan en Nueva York estará abierta hasta 29 de septiembre.