nerea sánchez coronavirus Hospital Príncipe de Asturias Alcalá Henares

Los sanitarios agradecen el gesto de los trabajadores de los Servicios Municipales del ayuntamiento de Alcalá de Henares que se han concentrado frente al Hospital Príncipe de Asturias para rendirles homenaje. EFE/Fernando Villar

Nerea Sánchez (médica): nunca imaginamos una crisis sanitaria de esta envergadura

Raúl Casado EFE-Madrid - 17 abril, 2020

Para Nerea Sánchez, una joven de 27 años, ser médica implica ser buena persona “porque siempre se imponen la ilusión y las ganas de ayudar”. Aunque su jornada y la de sus compañeros están siendo exhaustas y muy por encima de sus posibilidades, el miedo no podrá con ninguno de ellos, siendo los “elementos imprescindibles” de esta crisis sanitaria.

Su trabajo en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid) es físico y psicológicamente arduo, doblando jornadas durante semanas que a veces alcanzan las guardias de 24 horas para cubrir las bajas de sus compañeros. Nerea apunta que son los únicos profesionales que después de trabajar un día entero “únicamente tenemos otras 24 horas para descansar”.

Los salvadores de esta crisis sanitaria

Ella nació en Bilbao pero ha vivido casi siempre en Madrid; acabó la carrera de Medicina en 2017 y un año después comenzó la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria como médico residente en este Hospital.

En una entrevista con la Agencia EFE, Nerea Sánchez Rodríguez asegura que todos los que estudian una carrera para ayudar a los demás “soñamos en alguna ocasión con ser salvadores; con ser los elementos imprescindibles en una sociedad o con el hecho de que nos valoren como personas y como profesionales”. Pero por supuesto nunca imaginó la magnitud de una crisis sanitaria de estas características en su propio país.

Hasta que llegaron los equipos de protección individual homologados, el personal del hospital se protegió con lo que pudo. “No estamos bien protegidos“, sentencia Nerea, y recuerda que durante las guardias de 24 horas han tenido que reutilizar los mismos equipos en varias ocasiones, tras las comidas o los descansos.

Todos conocemos a alguien infectado por el virus; muchos de mis compañeros están de baja o se han incorporado después de pasarlo”, observa Nerea, e incide en que “todos” han pasado en algún momento por una fase de miedo.

Jornadas imposibles y mucho cansancio

Miedo por falta de control; por estar ante una enfermedad poco o nada conocida y que en cada persona y en cada circunstancia se comporta de manera muy diferente; es complicado protocolizarla y estandarizarla“.

El personal sanitario es ahora una piña, según Nerea, y han conseguido establecer un protocolo para cubrir las necesidades cuando algún sanitario enferma; “nos cubrimos, con mucho cansancio, pero nos cubrimos. Habrá que ver cuánto aguantamos así”.

Siente también que su formación ha sido, que es, acorde a las necesidades del sistema sanitario y que está creciendo como profesional en el Hospital, un hospital ahora saturado en el que todos trabajanmuy por encima de sus posibilidades y en el que no se pueden atender -explica- adecuadamente los protocolos de urgencias, porque algunos pacientes son dados de alta cuando deberían permanecer ingresados y otros permanecen en una silla o en un sillón durante días a la espera de una cama.

Solidaridad, también después de la crisis

Nerea Sánchez celebra y agradece la oleada de solidaridad hacia el personal sanitario que se ha desatado durante la crisis; “es bueno para la persona que lo ofrece y para las personas que lo reciben”.

Y espera también que ese agradecimiento se prolongue después de la crisis “porque la sanidad española está en decadencia desde hace tiempo”, y confía en que cada persona que aplaude cada noche acuda después con una actitud distinta a su médico de familia, o que renuncie a acudir a urgencias por razones que no lo justifican.

Luchar por la sanidad española

“La gente debería empatizar con nosotros también cuando esto acabe, y entre todos, con la ayuda del Gobierno, mejorar y cuidar nuestro sistema sanitario“, ha manifestado a EFE, y recupera una cita anónima que se está popularizando estos días: “romantizar la explotación laboral del personal sanitario en nombre de la vocación es parte del problema”.

A pesar de la magnitud de la crisis sanitaria, Nerea siente que su formación se ha interrumpido y que los médicos residentes están dejando de adquirir la experiencia que necesitan en otras patologías propias de sus especialidades.

“Solo esperamos que cuando todo esto acabe, todos los españoles luchemos por una mejor calidad sanitaria, lo que implica mejores condiciones para los profesionales que se traducirá en una mejor sanidad para todos”, ha reflexionado Nerea.