Pilar Adón: Muchos hombres no sabían que sentimos miedo si vamos solas por la calle

Carmen Sigüenza - 19 junio, 2019

Pilar Adón, traductora,  narradora y poeta,  ha publicado hace unos meses el poemario “Las órdenes” (La bella Varsovia) y es una de las diez autoras de “Tsunami” (Sexto piso),  un libro, coordinado por Marta Sanz quien también hace el prólogo, que acaba de salir a la calle, y en el que diez autoras de diferentes generaciones hablan de su  relación con el feminismo desde el punto de vista más biográfico. Adón deja aquí una de una de las piezas más personales.

 “Yo nací en los 70, y las madres de los 70  tenían una gran carga de patriarcado, de machismo”

P.-  ¿Qué es  ‘Tsunami’, esta antología con diez autoras? 

R.-  Marta Sanz  nos pidió nuestra opinión sobre el feminismo, cómo lo vivimos, pero desde un punto de vista esencialmente autobiográfico. No no nos pedía ficción, tampoco que teorizáramos demasiado.  Nos pidió que plasmáramos nuestro día a día sobre nuestra historia como mujeres, sobre cómo siendo mujeres vemos el feminismo,  y la verdad es que a mí me interesó muchísimo desde el principio porque yo me he considerado feminista sin saber realmente que era feminista, desde siempre desde pequeña.

Yo nací en el  1971 y las madres de los 70, queramos o no, tampoco se puede generalizar, pero creo que, en gran parte, tenían una gran carga de patriarcado, de machismo por decirlo de alguna manera. Para mí, siempre era muy injusto porque yo tenía que estar poniendo la mesa, quitando la mesa, haciendo el baño o la terraza, mientras mi padre y mi hermano estaban tranquilamente viendo la televisión.

Es un ejemplo, aunque puede parecer bastante simple, pero creo que puede ser significativo de cómo eran las cosas entonces como han ido evolucionando y cómo tienen que seguir evolucionando, porque se sigue diciendo que nos ayudan en la casa. Y esto por solo hablar de lo doméstico. Si empezamos a hablar de lo que sucede en la calle, lo que sucede en el trabajo, en un ámbito profesional desde luego queda muchísimo por andar, pero en cierto modo yo siempre sentí esa especie de ira. Era una ira interna, que luego se va aclarando y teorizando. Pero siempre siempre fui feminista.

“En Tsunami cuento una experiencia personal en la que no hubo agresión física pero sí una entrada en mi intimidad” 

P.-   ¿Qué cuenta en su relato ‘Lo habitual’ dentro del  libro ?

R.-   Lo que he escribí es algo que me sucedió cuando yo tenía 19 años. Algo de lo que todavía me cuesta hablar y aunque realmente no hubo una agresión física,  pero fue como una entrada en mi intimidad, muy desagradable, porque hubo una clarísima alusión al sexo. De hecho, este señor del que hablo me invitó a que fuera un baño a cambio de ofrecerme oro y unas pulseras que llevaba colgadas en una chaqueta.

Cuando esto me sucedió fue muy curioso porque yo sentí culpa, me sentí responsable. Sentí que en cierto modo quizá hubiera sido culpa mía por estar sola en una estación de autobuses esperando al que por entonces era mi novio y venía a verme. Estaba leyendo e iba con un vestido. Y  ese día esto que yo sentí como una agresión y como una cierta pérdida de inocencia, no  se lo comenté a mi pareja, ni a mi familia.

Solo muchos años después me atreví a hablar de ello en un artículo para El País, en el que se nos pedía que escribiéramos una carta a alguien que de una manera u otra nos hubiera impresionado. Entonces yo decidí escribirle una carta a este señor. La titulé ‘Señor’. Y es muy curioso porque tuve muchos comentarios bienintencionados que me decían: ‘No hables de eso, forma parte de lo privado, es algo íntimo’.

Estamos hablando de hace tres años, cuando yo publiqué esa carta. Aún así, lo hice y recibí bastantes comentarios en las redes. Me alegré de haberlo hecho porque había otras chicas que podían también haber  experimentar algo parecido.

Tres años después estamos hablando de estas cosas, que comentamos entre las mujeres y también con los hombres. Muchos hombres no sabían que nosotras sentimos miedo cuando vamos solas por la calle a ciertas horas. Ahora muchos de ellos están empezando a cambiarse de acera, para que no sintamos ese miedo. Entonces las cosas van cambiando pero van lentas y todavía tenemos que hablar de esto. Seguimos hablando de habitaciones propias, pero por lo menos ahora hablamos de ello.

No entiendo como mucha gente ve el feminismo como algo feo y se pone a la contra

Para alcanzar la igualdad hay que andar mucho 

P.- ¿Qué le parece el empuje que está experimentando el feminismo y la reacción también en contra? 

R.- Sí, tiene mucha reacción en contra. Muchas veces lo comento hay mucha gente que está como pasmada, como entre la incredulidad y la reacción a la contra. Eso no deja de sorprenderme porque en realidad cuando hablamos de feminismo no hablamos de otra cosa más que de igualdad. No estamos hablando de ningún tipo de imposición de las mujeres por encima de los hombres.

La cosa no va por ahí. Lo que pasa es que para alcanzar la igualdad hay que andar mucho y estamos todavía muy por detrás. Entonces me parece necesario me parece sano, me parece alegre. No entiendo por qué mucha gente ve el feminismo como algo feo y se pone a la contra. Tener iguales, tener esa posibilidad de hablar de tú a tú me parece interesante y alegre. Me parece algo muy optimista. Entonces creo que hay que seguir en ello.