Sami Naïr acerca a la Simone de Beauvoir más íntima

Carmen Sigüenza - 15 noviembre, 2019

La publicación de “El segundo sexo”, de Simone de Beauvoir, en 1949, supuso un antes y un después, un verdadero choque cultural y social, las ideas de la filósofa y escritora crearon otra forma de entender a la mujer fuera de la explicación biológica. Su famosa frase: ‘No se nace mujer se llega a serlo’ quedó como clave para comprender cómo el rol dela mujer está determinado por las circunstancias culturales, educativas o psicológicas.

Así Beauvoir (1908-1986) se convirtió en la fundadora del pensamiento feminista moderno. Algo que recuerda el filósofo y politólogo francés de origen argelino Sami Naïr, quien fue miembro del Comité de redacción de la mítica revista “Les Temps Modernes” con Simone de Beauvoir, en el libro  “Acompañando a Simone de Beauvoir. Mujeres, hombres, igualdad”, que acaba de publicar en Galaxia Gutenberg.

Pregunta.- ¿Cómo nace este libro sobre Beauvoir?

Respuesta.- Este libro es algo muy personal. No es un estudio universitario. Es un homenaje, lo digo con toda sinceridad. Es un libro de amor dedicado a una persona que he amado profundamente y que me ayudó hace más de 40 años a entender lo que llamamos el feminismo. Me ayudó  a entender  un problema antropológico fundamental que ha determinado mi visión del mundo, es decir, a entender que la relación hombre mujer es la razón fundamental en la existencia humana, y que la dominación, la opresión de las mujeres por parte de los hombres es el núcleo del vínculo social en todas las sociedades, absolutamente todas. Para mí ha sido como una revolución mental como un paradigma nuevo.

P.- ¿Quién fue Simone de Beauvoir (“Castor”) ? y ¿cómo fue trabajar con ella?

R.-  Empecé a trabajar con ella a finales de los 70 en la revista ‘Les Temps Modernes’, fundada por Beauvoir  y Sartre.  Ella tenía un grupo de cinco o seis personas que consideraba su familia, porque ella no tenía familia más que Sartre, luego adoptó a Sylvie, quien está  haciendo un gran trabajo en defensa de la obra de Simone. Todavía hay miles y miles de página que no se han publicado y Sylvie está ordenando todo eso.

Beauvoir era una persona muy trabajadora, esa era su característica fundamental. Trabajaba esencialmente sobre los temas del nuevo feminismo de las jóvenes …etcétera. Tenía una relación de apertura, muy abierta. En la revista teníamos varios apartados y uno dedicado exclusivamente a las mujeres.

Era una mujer de izquierdas que evolucionó en su idea del feminismo. En los años 40, la intelectualidad internacional y francesa pensaba que la evolución de la mujer iba en relación con la capacidad de transformar la sociedad del capitalismo al socialismo, y ella pensaba que eso no bastaría para transformar la condición de la mujer.

Liberar a la mujer de la servidumbre

En los años 55, ella hizo un viaje a Rusia, donde se dio cuenta de que el problema estaba falsamente planteado, como ella mismo me contó, la liberación de la mujer necesita algo mucho más profundo, decía. Hay que empezar la revolución aquí y ahora, explicaba, porque esta revolución no depende que sea en un país socialista o de otro tipo. Hay que liberar a las mujeres de la servidumbre en todas las sociedades, subraya.

Sami Nair simone beavoir

Sami Naïr durante un momento de la entrevista con Efe. Foto: EFE/Ángel Díaz

Libertad total de la mujer

P.- Beauvoir es la creadora de un título fundamental,  ‘El segundo sexo’ , del que usted dice en su libro que es ‘donde por primera vez en el pensamiento occidental, hace de la relación hombre-mujer, el núcleo escondido del vínculo social en todas las sociedades humanas’. ¿Qué significó?

R.- Para ella, más allá que cualquier lucha de clases, el núcleo era la dominación del hombre sobre la mujer. Y se plantea cómo se puede construir una sociedad en la que se equiparase totalmente  hombre y  mujer, en una relación que no estuviera subyugada a la fuerza.

Ella planteó lo que llamo en este libro una visión transversal e histórica de la liberación de la mujer, más allá de la liberación económica social o política, mucho más. Por eso, cuando ella veía que las mujeres iban a conquistar puestos políticos utilizando el feminismo decía que no era lo suyo. ‘Tienen derecho a hacerlo’, explicaba. ‘No voy a luchar contra ello, pero no es lo mío. Para mí, la liberación es una liberación total’, decía. Es decir, conseguir la libertad total de la mujer, de su cuerpo, de su sexualidad,  dentro de la pareja…etcétera.

Sus últimos años de lucha los dedicó a la situación de las mujeres en Irán, era muy adversaria del Sha de Irán. Ayudo a muchas mujeres. Antes de la Revolución había visto que en aquella época había mujeres muy liberadas,  modernas, etcétera, y  la revolución iraní y el poder religioso obligó a las mujeres a volver al hogar y a ponerse velos…, le parecía insoportable y dedicó sus últimos años a esa lucha.

“La idea de Simone de Beavoir era que esta situación se puede y se debe superar, otorgando a la mujer todos los derechos, y en primer lugar el de la igualdad, pero que esta liberación para ser efectiva, necesita una revolución en la estructura económica de la sociedad, es decir, una revolución social, política e ideológica. Y del mismo modo, es imprescindible que el hombre, en sí mismo, haga una revolución mental que acompañe a la emancipación de la mujer“, escribe Sami Nair en su libro.

P.- ¿Cuál fue su parte más contradictoria?

R.-  Cada uno tiene su jardín secreto, ella decía, por ejemplo, que si tuviera que escribir otra parte de ‘El segundo sexo’ pondría mucho más el acento sobre su sexualidad, porque la sexualidad es un elemento muy importante en este libro. Y otra parte más contradictoria en su obra, porque lo vi de cerca, es que ella había abogado durante años por no casarse y no tener hijos,  ya que consideraba que era entrar en la sociedad de la opresión. Pero a partir de los años 60 y principios de los 70 se dio cuenta, sin nunca confesarlo, que el problema era mucho más complejo y que tener hijos también era una necesidad para las mujeres, no una necesidad en el sentido biológico, pero si algo que tenía que ver con el efecto y con mucho más cosas, y que, sobre todo, una sociedad no se podría construir únicamente con mujeres sin hijos.