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Toni Morrison, Premio Nobel de Literatura 1993. EPA/IAN LANGSDON/Archivo

Toni Morrison, la voz y mirada de las mujeres negras

Carmen Sigüenza - 7 agosto, 2019

“Lo único que deseo es cambiar el lenguaje para purificarlo de racismo y llenar ese vacío con la voz de las mujeres negras“, decía Toni Morrison, la primer escritora negra en obtener el Premio Nobel de Literatura, que ha fallecido el 6 de agosto a los 88 en el Hospital Montefiore Medical Center, de Nueva York. 

Una escritora comprometida, amante del lenguaje, duro y poético a la vez, que se dedicó a explorar y a dar voz las mujeres especialmente. Pero también a toda la comunidad afroamericana para hablar con arte, de racismo, de la herencia de la esclavitud, la desigualdad, el abuso de poder o la injusticia.

Toni Morrison, referente para la comunidad afromoamericana en los Estados Unidos

Una creadora que se ha convertido en todo un referente para la comunidad afromoamericana en los Estados Unidos.

Morrison (Lorain, Ohio, 1931) era una mujer muy admirada, entre sus seguidores se encuentra el expresidente de EE.UU. Barack Obama, quien la distinguió en 2012 con la Medalla Presidencial de la Libertad y quien la ha calificó, tras su muerte, como “un tesoro nacional”. “Tan buena narradora, tan cautivadora en persona como lo era sobre el papel”.

El presidente estadounidense Barack Obama  entrega la Medalla de la Libertad a la escritora Toni Morrison el 29 de mayo de 2012. EFE/JIM LO SCALZO

También alabada por Oprah Winfrey y por  la productora Shonda Rhimes, quien ha reconocido que creció “queriendo ser como ella”.  La actriz Viola Davis ha definido su escritura como “una canción de amor a nuestra gente”.

Reivindicada por el movimiento feminista

Escritora políticamente activa, Morrison fue copresidenta de la Comisión Schomburg para la Conservación de la Cultura Negra y es reivindicada por el movimiento feminista como una de las autoras contemporáneas que mejor ha analizado la situación de la mujer en la sociedad actual.

Es autora de once novelas y de títulos como “Ojos azules”, “Sula”, “La canción de Salomón” o “Beloved” (Querida), donde cuenta la historia de una esclava fugitiva que, ante su inminente captura, mata a su hija para evitar que viva en la esclavitud. Esta narración fue considerada la mejor novela del último cuarto del siglo XX, en una votación realizada por el New York Times.

Además es autora de un ensayo en el que defendía a Anita Hill, la joven negra que denunció por acoso sexual al juez Clarence Thomas o su novela “Amor”, en 2004, donde trata el poder destructivo del odio,

En “Amor”  lo importante también para la autora era cómo contar la historia, ir más allá y experimentar con el lenguaje para hablar de la otra cara del amor, el odio. “El mundo estero está a merced de la fuerza”, decía.

Una novela que habla de un triángulo amoroso entre Bill Cosey, el dueño de un hotel en la Costa Este, donde se reúnen personas negras y dos mujeres de diferente clase social que se odian. Ambas hacen de este sentimiento su razón de vida hasta que la cercanía de la muerte desbarata esta pulsión.

“El odio necesita alimentación constante, necesita ruido, fuegos artificiales, una voz autoritaria y sangre”

“Tenemos históricamente un lenguaje tan mezquino”

En una entrevista con Efe en 2004, realizada en Madrid para hablar de esta novela, la Premio Nobel decía que el odio era “monótono”. “Sólo tiene un sentimiento, una emoción -precisaba-; sin embargo, el amor es mucho más complicado, tiene más matices, es más rico. El odio necesita alimentación constante, necesita ruido, fuegos artificiales, una voz autoritaria y sangre”, subrayaba.

En esa mima entrevista Toni Morrison, que también fue Premio Pulitzer, explicaba que todavía tenía la retina conmovida por las imágenes de las torturas contra presos iraquíes en la prisión de Abu Gharib.

“Estoy pensando en la situación creada por la administración de Estados Unidos que cada vez va peor, empeora por momentos”, argumentaba la escritora, y añadía: “Todo esto debería ser motivo suficiente para que se produjeran cambios muy necesarios. De todas formas, no creo que la gente entienda lo que significa realmente todo esto. Tenemos históricamente un lenguaje tan mezquino, tan lleno de mentiras en torno a la guerra, parece un lenguaje grandioso desde la ‘Ilíada’, pero el mundo tiene que comprender que el lenguaje de la guerra está desacreditado, es ininteligible y retrógrado”.

Se consideraba portavoz de toda su raza, de las minorías y creía firmemente en el poder de la ficción. Su último título fue “La noche de los niños”, de 2015, donde explora la dolorosa infancia de sus protagonistas y el peso que ésta tiene a la hora de construirse como adultos, como una de sus protagonistas, Bride, quien cuando era niña fue rechazada por su madre por tener la piel más oscura que el resto de la familia.