• Portada del libro "El niño es el maestro. Vida de Maria Montessori", de la escritora Cristina De Stefano. Foto: Lumen

  • La escritora y periodista italiana Cristina De Stefano, autora de "El niño es el maestro. María Montessori". Foto: Lumen

  • La pedagoga María Montessori explica los símbolos utilizados en su método, en la última clase que dió para profesores en la Universidad de Perugia en 1950. EFE/UPI/Albert Blasetti/Archivo

Maria Montessori, una “visionaria” feminista que revolucionó la educación

Laura de Grado Alonso | Madrid - 2 septiembre, 2020

“Visionaria” y “radical” son las palabras que mejor definen a la pedagoga italiana más famosa del siglo XX, Maria Montessori, una pionera del feminismo que puso el compromiso social por delante de su vida privada y cuya biografía encerrada en  “El niño es el maestro. Vida de Maria Montessori ”, llega ahora a las librerías españolas de la mano de la escritora y periodista italiana Cristina De Stefano.

“El niño es el maestro. Vida de Maria Montessori” (Lumen), publicada el pasado junio en Italia, coincide con el 150 aniversario del nacimiento de Montessori (1870-1952), médica y maestra convencida de que su método educativo, conocido como método Montessori, podía llegar a cambiar el mundo y transformar la sociedad.

Su revolucionaria propuesta pedagógica, que comenzó con los niños del manicomio de Roma y continuó en un parvulario de uno de los barrios más pobres de la ciudad, pone al niño en el centro del proceso educativo y se basa en la autonomía, la independencia, la libertad de elección y establece una relación más horizontal con el adulto que simplemente acompaña el aprendizaje.

De Stefano (Italia, 1967), que ha retratado las hazañas de otras mujeres en “Vida secreta de Cristina Campo” (Editorial Trotta), “La corresponsal” sobre Oriana Fallaci y “Americanas aventureras”, se acerca a una Maria Montessori que va más allá de la escuela y se cuestiona el matrimonio, la institución de la familia y la política misma.

Maria Montessori, “una gran mujer” para cambiar el mundo

Pregunta.- ¿Qué le llamó la atención de Maria Montessori para escribir su biografía?

Respuesta.- Soy una apasionada de grandes mujeres, he escrito varias biografías de mujeres, por lo tanto, me atraía la persona de María Montessori, el personaje, mucho más que el método. Creo que por fin estamos redescubriendo las grandes figuras femeninas de la historia, que están de moda, y si hay una mujer que realmente fue una gran mujer es precisamente María Montessori.

Había muchos libros que hablaban de su método, pero sobre ella no había gran cosa. Estudiándola vi que me apasionaba también su pensamiento, su visión. Por lo tanto, no sólo como mujer, por su forma de ser en la vida, sino que con lo que hizo cambió todo lo que fue el 1900.

P.- Esta semana, el 31 de agosto, se ha celebrado el 150 aniversario de su nacimiento y se ha hablado mucho del mito que hay entorno al personaje. Tras escribir el libro y acercarse más a ella, ¿hay algo de su persona que no se conozca tanto y vea necesario reivindicar?

R.- El primer riesgo es que se hable del mito y no de la realidad y de sus ideas, porque las ideas Montessori si se aplicaran bien, creo que realmente serían muy positivas. Ella era íntegra, lista y era muy radical. Estaba convencida de que había encontrado la manera de cambiar al mundo. No habla solo de clases y de niños en el colegio, habla de cómo enfrentarse a la larga infancia del hombre, que va de 0 a 18 años de edad. Y no es un mensaje dirigido sólo a los profesores, sino también a los padres y a todos aquellos que tienen que ver con los cachorros del hombre.

Hay muchas sombras también en el personaje Montessori, pero creo que habría que salvar su visión. Una visión radical pero a la vez sencilla. Es una gran invitación, casi utópica, para que el adulto observe al niño y respete su cerebro, que funciona distinto.

“Pone en entredicho la institución de la familia, la institución de la escuela y la política misma.”

De un método para pobres a una educación elitista

P.- ¿Qué cree que diría hoy María Montessori si viera lo que ha ocurrido con su método, que nació como una forma de educación para los más pobres y se ha convertido ahora en una educación elitista?

R.- Hoy, si hablas de Montessori, hablas de colegios para los ricos, mientras como se ve en el libro, nació en una favela de Roma, como un método para niños en situación desfavorecida, pobres o más que pobres. Entonces es una gran paradoja, pero existe un motivo: A ella, el poder público italiano no la escuchó, entonces tuvo que buscar financiación entre las élites.

“Creo que es absurdo que el método Montessori no esté en la escuela pública, no requiere una gran inversión.”

El verdadero coste está en la formación del profesorado. Pero no creo en aquellos que dicen que es imposible aplicarlo en la escuela pública porque no haya dinero. Creo que es una mentira. Y detrás de esta mentira está la falta de disposición para poner en entredicho el sistema que ha existido hasta ahora.

P.-¿Diría que es un método que transciende a las escuelas? Es decir, ¿se podría aplicar a la vida diaria y cambiar las relaciones entre adultos y niños?

R.- Creo que el mensaje de María Montessori es muy importante para los padres porque muchas de las cosas que ella dice las puedes aplicar en el hogar. No hace falta ser ricos, simplemente hay que ser atentos como padres o madres. Ella decía que un padre tiene que ocuparse evidentemente de la seguridad del niño, pero que el niño tenía que seguir su ritmo.

Es fascinante que las ideas de Montessori se pueden aplicar también a los adultos en el trabajo, por ejemplo, en una oficina o en una fábrica.  Decía que la atención y el trabajo bien hecho nacen de un deseo. Tú no puedes imponer la atención a un crío, no le puedes decir <<escúchame>> o <<presta atención>>. Y lo mismo pasa con el trabajo. El trabajo bien hecho es el trabajo de alguien que ha entendido lo que está haciendo.

Eligió ser fiel a si misma

P.- Mas allá de su propuesta pedagógica, cuestionó otras instituciones como el matrimonio.Y justamente porque ella quería seguir con su profesión y no quería casarse, tuvo que renunciar a su hijo… Una decisión por la que ha sido juzgada. 

R.- Yo creo que este momento de su vida en realidad es muy moderno. Ella tuvo que enfrentarse al problema al que todas las mujeres que tienen una carrera tienen que enfrentarse.

Hoy en día yo creo que se puede incluso admirar lo que ella hizo. María Montessori tomó esa decisión en el año 1898, en un momento en el que las mujeres eran madres, no eran nada más. No eras ni siquiera una mujer si no eras antes una esposa o una madre. Entonces había que tener mucho carácter para poder seguir esta idea de que una mujer es lo que hace, es su trabajo, es su pasión. Así que yo creo que realmente deberíamos admirarla por haber hecho lo que hizo en esa época. Tomar una decisión que puede parecer egoísta, pero en realidad significa ser fiel a sí misma.

“Si ella hubiera sido un hombre, nadie estaría hablando de esto.”

Fue muy moderna, muy valiente. Evidentemente pagó un caro precio porque pasó por mucha infelicidad por esta elección. Pero existen muchas formas de maternidad y ella expresó su maternidad en su misión.

Grandes mujeres que no pudieron ser

P.- ¿Qué hubiera pasado si María Montessori hubiera decidido ir por otro camino? ¿Cuántas mujeres habremos dejado de conocer porque se hayan ido por el camino de la maternidad en vez de ser fieles a su profesión?

R.- Ese es el gran desecho de la historia. Yo siempre digo que estoy casada, tengo dos hijos mayores, he hecho todo lo que quería hacer en mi vida, pero fue duro. Recuerdo que una vez se rompió la lavadora estando yo en casa y decidí lavar las sábanas a mano. Fue horroroso. Y en ese momento pensé:

“Nosotras, las mujeres, lavamos realmente las sábanas de la historia, por eso no podíamos hacer otra cosa.”

Se perdió mucho porque las mujeres tuvieron que poner su inteligencia y su energía en el cuidar a los demás, al marido, los hijos… Y esto ayudó a llevar adelante al mundo. Pero, cuántas grandes mujeres no se pudieron expresar porque tuvieron que hacer esto todo el día y no otra cosa. Por lo tanto, yo admiro muchísimo a María Montessori y creo que la relación con el hijo no es una sombra en su vida. Al revés, creo que realmente es un punto de gran fuerza. Ella intuyó algo grande y sentía que podía cambiar las cosas, podía salvar a los niños que vivían en los manicomios.

Militancia feminista

P.- Otra faceta que vemos en el libro es la de militante feminista, que incluso estuvo en primera fila de la lucha por el sufragio universal. ¿Cómo fue descubrir esto?

R.- Para mí fue una gran sorpresa porque la juventud militante de María Montessori desaparece cuando empieza su intuición pedagógica a los 30 años. Pero fue militante durante muchos años y de manera muy intensa, fue simpatizante también del Partido Socialista, participó en la huelga del 1 de mayo cuando era estudiante. Era una persona que tenía un compromiso social muy fuerte: trabajaba en las consultas médicas con los pobres, con las mujeres y desde luego era feminista y luchaba por el sufragio universal.

No creo que esta parte revolucionaria se haya perdido con los años. Cuando intuyó la idea central, el descubrir al niño y considerarlo de manera diferente, decidió que era inútil conseguir el voto o cambiar la política si no se podía cambiar al ser humano. Entonces, creo que su carga revolucionaria se profundizó. No es que desapareciera, al revés, quería una revolución aún más profunda.

P.- Ha escrito otras biografías de mujeres, ¿cómo han influido cada una de estas mujeres en su vida?

R.- Todas las mujeres de las que me he ocupado me han cambiado. María Montessori cambió mi relación con los niños para siempre. Me enseñó que el adulto, incluso con su dulzura, puede tener una posición de demasiado poder sobre el niño. Oriana Fallaci, por su lado, me ayudó a ser un poquito más valiente. Y Cristina Campo fue mi primer amor, es un personaje maravilloso. Ella me regaló la parte espiritual. A veces miro la naturaleza, miro alrededor mío y pienso en ella. Ella decía que hay muchas más cosas invisibles que visibles, lo que pasa es que no somos capaces de verlas.

Entonces cada uno de mis libros me cambia y me mejora. Y espero que lo mismo pase con mis lectores, porque es difícil atravesar una vida y que esta vida no te cambie.