• Obra de la artista norteamericana Jiliana Huxtable, incluida en el libro Grandes Mujeres Artistas. Foto cedida por Phaidon

  • Obra de la artista norteamericana Laurie Simmons, incluida en el libro Grandes Mujeres Artistas. Foto cedida por Phaidon

  • Obra de la artista neozelandesa Lisa Reihana, incluida en el libro Grandes Mujeres Artistas. Foto cedida por Phaidon

  • Obra de la artista japonesa Ike Gyokuran incluida en el libro Grandes Mujeres Artistas. Foto cedida por Phaidon

  • Obra de la artista islandesa Hrafnhildur Arnardóttir, incluida en el libro Grandes Mujeres Artistas. Foto cedida por Phaidon

Las 400 mujeres que lucharon por ser artistas

Carmen Sigüenza - 17 septiembre, 2019

A lo largo de la historia, las mujeres han sido invisibles en el mundo del arte. Han estado borradas por la hegemonía masculina y machista . A veces  por no poder acceder ni a los estudios, ni a talleres, otras porque tenían que hacerlo ocultándose bajo un nombre masculino y las más, porque estaban relegadas a sus tareas del  hogar, la limpieza y el cuidado familiar. 

“¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en un Museo?” se preguntaba el grupo activista “Las Gerrillas Girls“, en 1989, frente al MOMA de Nueva York , donde colgaron un  cartel que decía que menos del 5 %  de los artistas en las secciones de Arte Moderno eran mujeres, y que un 85 por ciento de los desnudos eran femeninos.

Se presentaban con un cartel que reproducía una mujer desnuda “La Gran Odaslisca”, de Ingres. Una imagen con que la criticaban el estereotipo de mujer, objeto de deseo. También el  ensayo de la historiadora del arte y  profesora Linda Nochlin de 1971: “¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?” escrito en 1971,  convulsionó en una época de movimientos  feministas reivindicativos.

Puso el dedo en la llaga sobre las mujeres borradas por la historia. Ahora  se publica el libro más completo sobre Mujeres artistas “GRANDES  MUJERES ARTISTAS”, con 400 artistas, de 50 países, y de los últimos cinco siglos. La más antigua Properzia de Rosi, de 1490 y la más joven, la neoryorquina Tschabala Self, de 1990.

Grandes Mujeres Artistas es fruto de décadas de investigación

Publicado por Phaidon, el libro, fruto de  décadas de investigación,  sigue la línea y enfoque de “El ABC del arte”, que publicó esta editorial, en 1997 en español, donde aparecían los artistas no cronológicamente sino por orden alfabético, de la A a la Z, ofreciendo al lector una superposición de épocas y estilos.

En el prefacio de “Grandes Mujeres Artistas” existe toda  una declaración de intenciones: “Para muchas  de ellas,  su sexo no es un aspecto crucial de la práctica artística, de ahí que esto no sea un texto de artistas feministas ni una selección de obras sobre ‘experiencias femeninas’  o ‘los motivos de las mujeres en el arte’.  La mayoría de las obras escogidas trascienden el género y sirven como ejemplo de una ingente variedad de enfoques.

“Este libro es el fruto de varias décadas de exhaustivo trabajo de investigación, sobre todas las artistas obviadas por la historia, además de un homenaje a la persistente creatividad de la mujer en el mundo actual”, añade el prologo.

“Una gran artista a secas no una gran mujer artista”

En 1976, como recuerda este libro, la artista estadounidense Georgia O’Keeffe se negó a prestar un cuadro para la exposición “Mujeres artistas: 1550-1950, comisariada por  Linda Nochlin en el Museo de Arte, en los Ángeles, alegando que prefería no darse a conocer como “una gran mujer artista”, sino como “una gran artista a secas”. También la pintora, ilustradora y escultora estadounidense Dorothea Tanning (el Museo Reina Sofía  acaba de dedicarla una gran exposición)  rechazó  el término “mujer artista”, al decir que eso era lo mismo que decir “hombres artistas”  o “elefantes artistas”.

mujeres artistas

Varo, Remedios (1908-1963): Mujer saliendo del psicoanalisis. Foto cecide apor la editorial Phaidon

400 artistas seleccionadas de entre más de dos mil nombres

Las 400 artistas que figuran en el libro han sido seleccionadas entre más de dos mil nombres. Todas ellas con el objetivo de mostrar una selección del arte lo más variada posible, de distintos periodos y materiales. También se  incluyen piezas de “artesanía, excluidas durante siglos de los registros históricos del arte”. Además se dan nombres de artistas que nacieron siendo mujeres y que luego se identificaron con identidades de género no binario, y artistas que nacieron siendo hombres y se identificaron después con una identidad femenina.

Artemisa Gemtileschi,  Romaine brooks, Mari Bashkirtseff, Liuba Popova, Angélica Kaufman, Remedios Varo, o artistas que fueron eclipsadas por sus parejas como Camille Claudel, Dora Maar, Lee Krasner, Elaine Kooning o Anni Albers, están incluidas en este museo de papel, junto con otros muchos nombres como Dana Claxton, Crsitina Iglesias, Teresa Margolles, Marta Minujín o Liliana Porer.

Un libro que sirve de memorando, como dicen sus creadores, y que constituye un  punto de partida hasta que deje de ser necesario preguntar si una obra es de un hombre o una mujer. Los museos de arte contemporáneo  están introduciendo perspectiva de género, pero todavía queda mucho por hacer.

Por ejemplo, según el último informe de la  Asociación de Artistas de Artes Visuales #MAV19, solo un 6,13% de mujeres artistas españolas han estado representada en la última Feria de Arte Contemporáneo, la más importante de España,  ARCO.

“La representación femenina ha mejorado mínimamente”, gracias a las galerías latinoamericanas que apuestan por sus artistas mujeres casi de manera paritaria a los hombres”, añade este informe.